RESPONSABLE

Mª Paz Gala Gómez-Navarro | Directora del Dep. de Calidad y RSC, Dirección Comercial y Desarrollo Corporativo en ISDEFE

 

“Habría que matizar para qué tenemos cada uno de nosotros capacidades y discapacidades”

Isdefe acaba de cumplir 25 años, con una plantilla de algo más de 1.000 empleados, y desde el principio integró en sus equipos a personas con algún tipo de discapacidad. En lugar de decir “personas con discapacidad” me gusta más hablar de las diferentes capacidades que todos podemos aportar a la sociedad y a nuestro trabajo, puesto que  habría que matizar para qué tenemos cada uno de nosotros capacidades y discapacidades.

En los últimos años en Isdefe, una consultora de capital público con un perfil de trabajadores eminentemente técnico y de alta especialización, el reto ha sido la integración de personas con discapacidad intelectual. Se ha realizado a través de la Fundación Síndrome de Down de Madrid, en la modalidad de empleo con apoyo y todas las partes (trabajadores, empresa y fundación) han demostrado gran valentía y profesionalidad en la apuesta. Se venció el miedo inicial y se ha constatado que la apuesta merecía la pena. El resultado no puede ser más satisfactorio para todos.

Hoy en día las dificultades de trabajar con este colectivo proceden básicamente de miedos y prejuicios infundados. La evolución de la consideración de los distintos tipos de capacidad, su integración desde edades muy tempranas en los procesos formativos, las campañas de sensibilización… todo ello está ayudando a normalizar lo que debería ser normal, que es la integración de todo tipo de capacidades en la sociedad y concretamente en las empresas. Todas las personas tienen su papel en la sociedad y ésta no puede permitirse prescindir o ignorar a niguna de ellas.

La acreditación de las empresas en cuanto a integración en su plantilla de personas con discapacidad, como el Certificado DisCert©, es un tema abierto y de gran actualidad, no sólo para la reputación de la empresa, sino porque además el cumplimiento de la LISMI comienza a ser un requisito que hay que acreditar en muchos procesos de contratación. Superar las cuotas mínimas de 2% establecidas en dicha Ley comienza a verse como una ventaja competitiva en muchos procesos de licitación, tanto de empresas privadas como de empresas y organismos públicos.

La nueva Ley de Economía Sostenible recientemente aprobada prevé el reconocimiento de empresas socialmente responsables, de acuerdo con unas condiciones que determinará el CERSE, y uno de los criterios será la plena inclusión de personas con discapacidad. Las acreditaciones externas facilitan estas políticas de exigencia y dan preferencia en la contratación a empresas con actuaciones en esta línea.

Una vez vencidos los prejuicios, miedos, bajas expectativas, desconocimiento, para la integración de personas con discapacidad en la plantilla no hay ningún motivo para no cumplir la legislación e ir avanzando sobre los mínimos que ésta establece.

Desde luego, la creencia y experiencia en Isdefe es que la integración de personas con alguna discapacidad en la plantilla y la consideración de sus singularidades en los productos y servicios que se diseñan suponen un enriquecimiento para todos. Y no estar adheridos a esta sensibilidad e iniciativas supone una pérdida de visión global y estratégica de la compañía y de competitividad en el futuro.

Poco a poco, la responsabilidad social en materia de discapacidad está dejando de ser una línea de políticas innovadoras para convertirse en una exigencia de todos los grupos de interés de la compañía.

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